La Generación Z abraza lo analógico y desafía al streaming

Contra todo pronóstico, los jóvenes de la Generación Z están impulsando un renacimiento de formatos musicales físicos como vinilos, CDs y casetes, priorizando la experiencia tangible sobre el acceso omnipresente al streaming digital.

En un giro cultural significativo, la Generación Z (nacida entre 1997 y 2012) está ralentizando su adopción del streaming en favor de conexiones más auténticas con la música. Según MIDiA Research, este grupo combina el descubrimiento musical viral en TikTok o YouTube con la compra de formatos físicos: vinilos, CDs y casetes ofrecen una experiencia múltiple que el streaming no puede replicar. Un informe de Vinyl Alliance revela que el 76% de los aficionados jóvenes compra discos regularmente, y que el 80% posee un tocadiscos. Muchos lo consideran una desconexión saludable del mundo digital, una vía para la salud mental y la comunidad física.

Aunque Spotify y Apple Music siguen dominando en penetración global, el resurgimiento del formato físico se percibe como un complemento emocional y estético al consumo digital. En EE. UU., por ejemplo, se vendieron más de 430 000 casetes el año pasado, muchos impulsados por lanzamientos actuales de artistas como Taylor Swift, Kacey Musgraves u Olivia Rodrigo. De igual modo, los CDs experimentan un auge similar: percibidos como coleccionables asequibles y expresiones personales, su venta ha subido tras años de caída, aunque su participación en los ingresos totales de la música sigue siendo modesta.

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