Este tipo de actuaciones relámpago se ha consolidado como una herramienta clave dentro del actual ecosistema de la música en directo, permitiendo que los músicos conecten de manera íntima con su público. Según datos citados por Chartmetric, los artistas que recurren a los pop-up shows pueden experimentar incrementos de entre un 12% y un 32% en oyentes mensuales, además de subir entre un 20% y un 80% en sus seguidores en redes sociales.
En España, algunos de los ejemplos más destacables apuntan a artistas punteros, como Rosalía, que transformó la Plaza de Callao en una experiencia performativa para revelar su nuevo álbum. Más allá de la espectacularidad, la clave radica en crear una vivencia comunitaria: asistir a un pop-up show no solo es escuchar música, sino formar parte de un relato efímero que refuerza el sentido de pertenencia entre fans y artista.





