Bain & Company analiza en su informe Interactive Music Discovery: More Channels, More Problems cómo han cambiado los hábitos de descubrimiento musical en la era digital. Según el estudio, los oyentes utilizan hoy múltiples canales para encontrar nueva música: playlists de streaming, redes sociales, sincronizaciones en contenidos audiovisuales y recomendaciones personales. Aunque las playlists siguen siendo importantes, ya no dominan de manera exclusiva, y la recomendación interpersonal —de amigos, familiares o comunidades digitales— mantiene un papel relevante, redistribuido y amplificado por la tecnología.
El informe señala que la industria ha pasado de un modelo “uno a muchos”, dominado por radio, MTV o tiendas físicas, a un esquema “muchos a muchos”, fragmentado y descentralizado, donde conviven numerosas vías de descubrimiento. Hasta 18 fuentes diferentes aparecen entre las tres principales opciones para al menos un 5% de los encuestados, evidenciando la desaparición de un canal hegemónico.
Entre los públicos más jóvenes, TikTok se ha convertido en el principal motor de descubrimiento musical, reflejando cómo la música se integra en contenidos breves y compartibles, funcionando más como lenguaje social que como producto aislado. La radio, aunque menos central, sigue siendo relevante como herramienta curatorial en determinados segmentos.
Para artistas, sellos y equipos de marketing, el informe plantea que estar presente en un canal ya no basta: es necesario adaptar mensajes, formatos y tiempos a cada plataforma, apoyarse en análisis de datos, estrategias de prueba continuas y contenidos complementarios que refuercen el vínculo con la audiencia. Asimismo, el estudio revela que los patrones de descubrimiento son similares para artistas consolidados y emergentes, lo que obliga a repensar las estrategias promocionales tradicionales.
Bain & Company concluye que el descubrimiento musical ha dejado de ser un momento puntual para convertirse en un proceso continuo, fragmentado y competitivo. Comprender estas dinámicas es clave para la música en vivo, ya que el primer contacto con una canción influye directamente en la posibilidad de establecer una relación duradera con el público.





